La perversión obscena de ver la tele por la mañana

La perversión obscena de ver la tele por la mañana

La vida de algunos escritores -la mía, al menos- se parece mucho a la de los feriantes o los viajantes de comercio. Por suerte, no nos meten en pensiones con pulgas o en caravanas y aún nos alojan en hoteles dignos de cuatro estrellitas con desayuno incluido, como si la literatura siguiera importándole a alguien. Es ahí, recién levantados, en los bufés que apenas probamos, removiendo el café con aburrimiento y mordisqueando una tostada con aceite y sal, cuando caemos donde ninguna persona decente y pulcra debería caer jamás: la televisión matinal.

Seguir leyendo.

Article by [author-name] (c) Portada de Cultura | EL PAÍS - Read full story here.